La importancia de prepararse para servir a la obra de Dios con excelencia

Como creyentes, hemos sido llamados a vivir para la gloria de Dios y a ser testigos de la esperanza que hay en nosotros. El apóstol Pedro nos exhorta en 1 Pedro 3:15: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”

Este llamado a estar “siempre preparados” va mucho más allá de un conocimiento superficial. Implica una preparación integral que transforma tanto nuestra mente como nuestro corazón. Prepararnos para servir a la obra de Dios con excelencia es una expresión genuina de nuestra devoción, obediencia y compromiso con Él.

El estudio formal y disciplinado de la Palabra de Dios no solo amplía nuestro conocimiento bíblico, sino que también moldea nuestro carácter. Nos capacita para hablar con sabiduría, mansedumbre y reverencia, reflejando el amor y la gracia de Cristo en cada palabra y acción. Cada disciplina que cultivamos, ya sea el estudio, la oración o el servicio, nos prepara para cumplir fielmente nuestra misión de presentar a Cristo de manera auténtica y eficaz al mundo.

En un tiempo en el que las verdades del Evangelio son tan necesarias, prepararnos con excelencia no es opcional; es una manifestación de nuestro amor por Dios y por aquellos que aún no le conocen. Que cada paso que demos en este camino sea para la gloria de Su nombre, recordando que una preparación guiada por Dios no solo le honra, sino que también transforma vidas para Su Reino.

“La cosecha es grande, pero los obreros pocos” Lucas 10:2